¿Estamos a la altura de los países desarrollados en materia de negociación colectiva?

Publicado : 23 Julio, 2007 en Prensa

La tradicional visión de la negociación colectiva distingue tres niveles básicos. Uno es la negociación de ámbito nacional para el conjunto de la economía, consistente en una concertación bipartita o tripartita entre las centrales sindicales, las organizaciones empresariales y el Estado, y en la que se establecen las bases para las negociaciones sobre las condiciones de empleo, que se realizan en un nivel inferior, teniendo en cuenta objetivos macroeconómicos. Este tipo es desarrollado principalmente por los países nórdicos. El segundo tipo es a nivel sectorial, donde se establecen las condiciones de trabajo, normalmente mínimas del sector, pudiendo desarrollarse dicha negociación en distintos tipos de ámbito territorial y con distintos niveles de desagregación sectorial, sistema que ha predominado en Europa oriental. Y el tercero, corresponde a la negociación a nivel de empresa, característico de los países anglosajones y Japón.

Al parecer el modelo de negociación colectiva chileno no se ajusta estrictamente a ninguno de los modelos antes descritos; por el contrario, aún nos encontramos con visiones que operan desde el régimen militar y son las que se manifiestan, por ejemplo, en declaraciones de la Sofofa, en las que se señala que para las empresas es básico que existan instancias fructíferas de diálogo entre los empleados y los empresarios, y que eso se da de manera privilegiada en los procesos de negociación, “en la medida que éstas se efectúan directamente entre los empleadores con sus propios trabajadores, sin intermediarios ni interferencias ajenas a la vida de las empresas”.

Otras visiones, que ahondan en esta misma idea conservadora y feudal de la negociación colectiva, son las que dicen: “Cuando hay negociación interempresa aparecen siempre representantes de los trabajadores y de los empresarios que en la discusión se limita a establecer condiciones mínimas que perjudican a aquellos que pueden dar más”. Es importante aclarar que la negociación colectiva es el proceso de diálogo entre los representantes de los trabajadores y los empresarios o representantes de empresarios, orientado a la fijación para un período de tiempo de las condiciones de trabajo de los sectores representados en la negociación; en esta dirección se dirigen los planteamientos de la CUT, la que apuesta por una negociación colectiva por rama de actividad. Si bien algunas de las restricciones impuestas por el Plan Laboral del régimen militar han sido suprimidas a través de los procesos de reformas laborales adoptados en los gobiernos de la Concertación, aún no podemos señalar que el modelo existente promueva la negociación colectiva. Por el contrario, este marco legal reduce los incentivos para afiliarse a los sindicatos.

Se mantiene la negociación colectiva a nivel de empresa, en donde es posible la multiplicidad de negociaciones, los derechos que se establecen para la parte laboral sólo proceden si se sujetan a un rígido procedimiento y, además, se limitan las materias susceptibles de negociación. Podría estimarse, entonces, que dicha normativa violenta derechos de la libertad sindical, en cuanto también excluye categorías de trabajadores del derecho de negociación, aunque el Estado de Chile ratificó los Convenios de OIT sobre Libertad Sindical en 1998.

Chile requiere de un sistema de relaciones laborales moderno y en especial de una nueva forma de entender la negociación colectiva que permita a los trabajadores constituirse en un verdadero actor social pleno de derechos, incluyente, participativo y democrático. Algunos de los desafíos para la negociación colectiva podría ser la limitación de las prácticas de trabajo precario mediante convenios colectivos que restrinjan la proporción de trabajadores atípicos en las empresas y/o el período de tiempo durante el que los trabajadores pueden estar contratados de manera temporal. Es decir, la promoción de un enfoque de derecho equivalente, garantizando que los trabajadores atípicos tengan acceso a protección social integral, vacaciones pagadas, capacitación, y aprendizaje a lo largo de la vida.