Política, desarrollo humano y calidad de vida

Publicado : 20 Diciembre, 2011 en Prensa

Por Gloria de la Fuente

Desde hace algunos años Chile ha pasado a ocupar una posición de liderazgo en materia de desarrollo humano en el contexto latinoamericano y se ubica en el tercio superior a nivel mundial. Este dato es importante porque, de acuerdo al Índice de Desarrollo Humano que realiza año a año el PNUD, hemos mejorado sustantivamente a lo largo del tiempo en la capacidad que tienen las personas, las familias, la comunidad y la sociedad entera de alcanzar el desarrollo a través de una multiplicidad de variables que se pueden dividir en tres áreas principales: capacidad económica, educación y salud.

No obstante, esta medición que es en definitiva un indicador de la calidad de vida, esconde a nivel micro una realidad que es menos alentadora y que da cuenta de las enormes brechas que se producen al interior de nuestro país. Sucede de esta manera, por ejemplo, en la diferencia que se produce entre las distintas regiones del país, donde la lógica centro- periferia se impone, siendo la región metropolitana la que obtiene sistemáticamente una mejor posición, lo que claramente muestra la enorme deuda que tiene Chile con la descentralización. Esta realidad es aún más evidente a nivel comunal, donde es posible observar una brecha relevante entre las comunas, incluso de características similares, dando cuenta también de cierta concentración geográfica de aquellas que poseen alto desarrollo humano versus aquellas que poseen un resultado bastante más modesto.

Sin duda, tal como señala un informe del Gobierno de Chile y el PNUD del año 2003, la trayectoria en el desarrollo humano en las comunas no obedece ni a la inercia y tampoco a ningún principio determinista; no existe receta, sino que mas bien una confluencia y el compromiso de actores públicos y privados en la persecución de objetivos comunes y es en este espacio donde el liderazgo es un elemento clave.

Es en este sentido que la política debe contribuir a resignificarse de manera de ofrecer un verdadero proyecto de transformación social que contribuya a mejorar la calidad de vida de las comunidades y no las comunidades estar al servicio de proyectos cuyo fin último es la obtención del poder.

Mirado desde esta perspectiva, la elección municipal del año 2012 es entonces una tremenda oportunidad para dotar a los municipios de una autoridad local y de un concejo municipal que tenga la capacidad de dotar de visión estratégica a las comunidades para garantizar que estas puedan superar obstáculos que impidan que los proyectos individuales y colectivos se expresen y desplieguen. Sólo bajo esta lógica es posible volver a dotar de sentido a la política y con ello estrechar la enorme brecha que parece haberse forjado entre los ciudadanos y las estructuras de representación en nuestro país, que son, de paso, un elemento más para profundizar la desigualdad.

Publicado en “Diario30” el 20 de Diciembre de 2011